OPINION
Por Cecilia Merchan *
Desde el Programa de Fortalecimiento de Derechos y Participación de las Mujeres Juana Azurduy consideramos necesario aportar nuestra mirada acerca del asesinato de Ramoncito, difundido por Página/12 el domingo pasado. Indignadas y conmovidas por la crueldad de los hechos, no nos conformamos con catalogar esta atrocidad como un rito satánico ni como un hecho aislado. Estamos convencidas de que forma parte de una trama nacional de oscuros negocios vinculados con el tráfico de drogas, con la trata de personas y con la explotación sexual. Por la ferocidad del crimen, creemos que debe convertirse en un límite infranqueable que obligue a quienes tenemos responsabilidades legislativas y ejecutivas a hacer cumplir la legislación vigente y a investigar la posible participación o complicidad de políticos y empresarios en este tipo de hechos.
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